
Por Alberto Herrera
Después de meses de verla hasta en la sopa, con recursos del gobierno del estado, la historia ha llegado a su fin con la renuncia de Gladys Butanda a la Secretaría de Desarrollo Urbano y Movilidad, quien ha dejado el puesto para buscar la coordinación de la estructura morenista en la entidad, para posteriormente convertirse en candidata oficial a la gubernatura del estado, la cual estará en disputa el próximo año.
Alfredo Ramírez Bedolla, gobernador de Michoacán, la metió como se mete la humedad en una casa vieja y abandonada, es decir, a través de cada acto de gobierno, usando para ello las «benditas» redes sociales y toda la estructura del área de comunicación social del gobierno estatal, al punto tal que daba la imagen de ser Gladys Butanda una vice gobernadora.
Las obras maestras con las que buscó sus mayores puntos de proyección fueron los teleféricos de Uruapan y Morelia, así como los puentes a desnivel de estas mismas dos metrópolis, las cuales le sirvieron como proyección para dar la imagen ante el pueblo michoacano de ser una funcionaria a carta cabal, con una gran capacidad, pero sobre todo una elevada sensibilidad de los problemas que tienen las familias de la entidad.
Gladys Butanda es la misma que en el uso de su encargo, cuando se realizaron las pruebas del teleférico de Uruapan, se atrevió a mandar por delante a los reporteros que cubrían la fuente, en una franca alusión de que si algo terrible pasara, sería la misma prensa local y estatal la que sufriría las consecuencias, mismas que podrían ser totalmente catastróficas en el peor de los escenarios.
Ahora ya lejos de su encargo, los reflectores ya no estarán tan cerca, aunque siendo el alfil del gobernador Bedolla para ganar la candidatura de Morena, algo habrá que buscarle para que ocupe los mismos espacios en medios informativos y redes sociales que tienen otros aspirantes como Raúl Morón Orozco y Fabiola Alanís Sámano, quienes por méritos propios han logrado permear los distintos sectores de la sociedad de todo el estado.
Además, no hay rango de comparación de la suela que se han gastado estos dos últimos funcionarios con el recorrido de pueblos de todo el estado, ni la estructura creada a través de los años al interior de Morena, la cual con R21 favorece en todo momento a Raúl Morón. No se sabe si Gladys Butanda sea realmente conocida en otras regiones de Michoacán, sobre todo las más agrestes, donde vive la gente casi en el olvido, y hasta donde muchas de las veces sí se mete la labor periodística y aquél político que realmente busca entender cómo cambiar la situación de las familias que están totalmente indefensas y en estado de vulnerabilidad.
Va ser interesante a partir de este día ver cómo Gladys Butanda va a subsanar la movilidad y la proyección que le daba su amigo y jefe Bedolla, quien está empecinado en que es la mejor carta para el próximo gobierno estatal, aunque la realidad es otra: no cuenta con el respaldo de las bases de Morena ni con el aval popular, porque en su carácter de funcionaria jamás pisó áreas que estuvieran más allá del perímetro de las obras que proyectó y ejecutó, dejando con ello sinsabores por la reducción de calles, drenajes mal programados, banquetas estrechas, rejillas ruidosas, e incluso, alcantarillas que sólo se pusieron de adorno con el costo que eso implica.
En fin, veremos de qué está hecha Gladys Butanda, quien se sumará a la larga lista de personajes que buscan ganar la coordinación de los comites de la 4T dentro de Morena, para luego contener por la gubernatura de Michoacán, un cargo que, sin duda alguna, les quedó muy grande a los que ahora nos gobiernan.


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