Contextos: Periodismo que impulsa el desarrollo de la región

Morón, un garbanzo de a libra en Michoacán

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Por Alberto Herrera

La luz mortecina del exterior del Salón Gobernadores apenas iluminaba el rostro de Raúl Morón, senador de la República que hacía unos momentos había concluido en ese lugar su informe de actividades. La gente, que ese dia acudió por miles de toda la región de Uruapan, ya se había marchado. Morón también ya se quería ir, por lo que ya estaba arriba de una camioneta Suburban, en el asiento del copiloto. Absorto en sus pensamientos miraba al frente. Permanecía casi inmóvil. Veía el trajín de los carros que hacían el clásico uno y uno para entrar a una corta brecha que los catapultaba hacía la calle. Se veía tranquilo, como si paladeara el sabor de una tarde en que todo había salido bien.

En la oscuridad, a unos 10 metros de distancia, un reportero miraba a Raúl Morón Orozco. Lo escudriñana detenidamente mientras el estacionamiento del Salón Gobernadores se liberaba un poco, ya que la tarde había sido frenética de la avalancha humana que acudió para mostrarle al Senador su adhesión y su respaldo. Apenas un farol dejaba caer unos cuantos rayos de luz sobre la humanidad del reportero que pensó que en ese lugar pasaría inadvertido.

Los minutos pasaron y en cierto momento la Suburban empezó su marcha a paso lento. La intención era incorporarse al maremágnum de vehículos que salían de todas partes a fin de entrar a una corta brecha que al final los llevaría a una de las calles aledañas al Cereso de Uruapan, que era la ruta de salida para todos por igual. El reportero siguió con su mirada el andar del vehículo donde iba Raúl Morón.

En medio de la oscuridad donde permanecía semi oculto también pensó en irse ya. Quizás luego de la partida de Raúl Morón, el actor principal de esa tarde, la cual había aglutinado liderazgos de la región de Uruapan, que al igual que en otras parte de Michoacán, le habían externado su apoyo a fin de que se convierta en la candidato de Morena a la gubernatura de la entidad.

En cuando empezó a avanzar el vehículo, Raúl Morón aguzó la mirada y enfocó la vista al frente. Como si se tratara de un gato que ve en la oscuridad, el Senador volteó a donde estaba el reportero y se despidió con la mano levantada y con una leve sonrisa. El reportero correspondió de igual manera un tanto sorprendido por el gesto de quien bien pudo no hacer nada, como lo hacen la gran mayoría de funcionarios.

Entonces recordó que Morón no es así. En todas las regiones que pisa, tiene el tiempo y la decencia de atender a todos los sectores de la población por igual. Por eso, aun cuando el reportero sólo miraba una escena que no tenía visos periodísticos, en realidad saltó un garbanzo de a libra, porque habrá en el próximo proceso electoral quienes busquen cargos públicos, pero que ni ahora ni después serán capaces de reconocer el valor de cada ciudadano michoacano.

Morón demostró lo contrario con una persona agazapada en la oscuridad, cuyo tiempo lo dispuso para ver a la distancia a un hombre que busca gobernar Michoacán, y de quien sus mejores atributos nadie se atreve a comentar. Que quede esta experiencia plasmada entre el funcionario y el reportero, y que cada quien juzgue lo narrado de la manera que mejor le convenga, pues al final si no reflexionamos hoy, el día de mañana no nos quejemos de los gobernantes que tendremos.

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