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Las dos caras del Cablebús

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Por Alberto Herrera
Alguien tiene que decir con exactitud las acciones que dentro de la sociedad de Uruapan se generan con la construcción del Cablebús. En primer lugar, hay que señalar que existen dos posturas muy contrarias una de otra, lo cual quedó de manifiesto ayer con dos marchas que se realizaron, una a favor del proyecto y otra en contra.
En segundo lugar hay que entender que en tanto a una parte de la sociedad le tocará luchar sola, la otra tiene todo el apoyo del aparato del estado. Me explico: la marcha en bicicleta convocada por los jóvenes que empezó en la Pepsi y recorrió varias calles hasta llegar al centro de la ciudad tuvo la intervención del Gobierno del Estado, sino ¿cómo se explica que hasta boletín informativo mandaron a los medios de comunicación para darle más realce a la rodada ciclista, en tanto que a la marcha ciudadana que partió del parque nacional ni siquiera fue objeto de mención alguna, pese a que tuvo una nutrida concurrencia? .
Los jóvenes se presentaron con playera blanca nueva y con un impresionante aparato de seguridad otorgado por policías locales y estatales que los acompañaron durante todo el recorrido. No eran más de 80 ellos, que fue lo que no dijo el gobierno estatal en su comunicado, lo que hace evidente la necesidad que tiene por darle plena justificación a un medio de transporte que es altamente cuestionado por otro sector de la sociedad.
En cambio la marcha que partió del parque nacional logró aglutinar unas 500 personas que se oponen al proyecto del Cablebús, debido a que desde su perspectiva las obras generan más daño que beneficios. Ya se ha dicho en este mismo espacio del bloqueo que viven pobladores a cocheras, negocios, casas, y los daños a cimientos de los edificios por la construcción de las torres que tienen una altura de 20 metros y son gigantescas moles de concreto y fierro.
La marcha de ayer opositora al Cablebús esgrimió como argumentos el daño a los veneros y la desaparición de 100 árboles de más de 100 años de vida, esto con la construcción de la torre que se pretende instalar fuera del parque nacional. Los jóvenes argumentan, según el boletín, progreso y desarrollo, aunque en la marcha no dijeron nada, sólo se montaron en sus bicis y le dieron duro a la rodada.
Incluso, para remachar el sí al teleférico se anuncia otra marcha para este próximo 15 de septiembre, a la una de la tarde, lo cual nos hace ver que en una ciudad tan violenta como Uruapan, los ánimos se empiezan a exacerbar. Es necesario que el gobierno del estado y el local tomen nota de que un grupo de esos jóvenes de la rodada ciclista se pararon en la Pérgola Municipal desde donde les mentaron la madre a los integrantes de la marcha que partió del parque nacional. No hubo consecuencias, afortunadamente.
Así las cosas en Uruapan, en tanto ninguna autoridad brinda una solución que lleve a los manifestantes a poder respirar en paz. Cabe aclarar que ni diputados en funciones, como Mayela Salas ni Brenda Fraga, ni electos por parte de la línea del Sombrero, dan la cara para coadyuvar a erradicar esta polarización social, lo que habla del gran interés gubernamental de consolidar el Cablebús, sin que importen las expresiones ciudadanas que están en contra.
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