
Antes de colocarlo, lávate las manos correctamente.

Revisa cuál es el lado correcto (las costuras gruesas corresponden a la parte interna del cubrebocas), ten mucho cuidado de no usarlo por el reverso.

No dejes que entre en contacto con superficies que puedan estar contaminadas (muebles, piso, etc.).

Al colocarlo, es muy importante que tus manos no toquen la parte interna.

Ajústalo a tu cara, cuida de cubrir completamente tu boca y nariz.

Mientras lo traigas puesto no lo toques. Si por cualquier razón lo haces, lávate las manos o límpialas con un gel a base de alcohol.

No lo compartas con nadie, es de uso personal.

Aun cuando utilices el cubrebocas, debes estornudar y toser en el ángulo interno del codo o con un pañuelo.

Su utilización no debe extenderse más de un día. Incluso, algunos expertos consideran que es conveniente cambiarlo cada cinco horas.


Si el cubrebocas se humedeció, retíralo inmediatamente y deséchalo.

Retíralo si está roto, desgastado o tiene alguna perforación.

Si visitaste a un enfermo, también retíratelo y deséchalo.

No lo uses en el cuello o en la cabeza.
¿Dónde y cómo desecharlo?

Para quitarlo, hazlo por detrás (no toques la parte delantera del cubrebocas).

Una vez retirado, deséchalo inmediatamente. Colócalo en una bolsa, ciérrala y márcala con la leyenda “residuo sanitario”.

No olvides lavarte de inmediato las manos con agua y jabón.

Por ningún motivo arrojes tu cubrebocas a la calle.
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