EL EJIDO COLECTIVO NUEVA ITALIA

Redacción Contextos, octubre 19, 2017

Por Hipólito Hernández Huerta

Cronista de Nueva Italia
Consejo de la crónica del Archivo
Histórico del poder ejecutivo de Michoacán.

La imagen puede contener: 4 personas, personas sonriendo, personas de pie y trajeAl convertirse el Ejido Colectivo la Hacienda de Nueva Italia, esta gran industria productiva agrícola cayó en el olvido y ni con el paso del tiempo se ha podido recuperar, escribe la Dra Ilia Alvarado Sizzo, pero yo pienso que la razón principal fue el paternalismo del Gral. Lázaro Cárdenas quien les dio todo, pero los nuevos dueños no supieron aprovechar este regalo.

Es lógico que es imposible cambiar la historia porque lo hecho ya está consumado, los nuevos ejidatarios iniciaron el saqueo de todo aquello que podían llevarse y vender al precio que fuera, cosa que no sucedió en la Hacienda de Lombardía, donde aún mantienen equipo y maquinaria y donde se plantan grandes extensiones de arroz con un molino de los más modernos, en la hacienda de Nueva Italia no supieron o no quisieron aprovechar los conocimiento de quienes hicieron posible convertir a los Capirios en una zona altamente productiva y que llegó a ocupar el primer lugar en producción arrocera (1936).

Recordemos que para 1910 los Cusi introdujeron el agua del Cupatitzio a los agrestes llanos de Antúnez, lo cual fue un verdadero acontecimiento, pues muchos habitantes de los pueblos cercanos como Lombardía, Nueva Italia, Parácuaro y Apatzingán, acudieron a presenciar el evento y donde tiempo después este centro ejidal se convertiría en un ejido modelo.

La llegada del agua detonó el crecimiento poblacional, ya que Nueva Italia en ese año contaba con 800 habitantes (Pureco) y fue creciendo paulatinamente y a un año de la colonización se construyeron casas para los peones que no dejaban de llegar a la nueva tierra de oportunidades y donde se construyó también; iglesia, consultorio médico, farmacia y escuela sin faltar la tienda administrativa o de raya.

Poco a poco los Cusi fueron convirtiendo las áridas tierras en un vergel y para 1914 la vía del tren llegaba de Lombardía a Nueva Italia atravesando la barranca del Marqués por medio de un cable vía donde los tramos fueron comprados a Ferrocarriles Nacionales al igual que las plataformas y la locomotora marca Vogel fue importada de Alemania (Barrett); este ferrocarril estuvo en funcionamiento poco tiempo que contemplada su uso hasta Uruapan pero fue interrumpido a causa de las partidas revolucionarias y por los grupos de gavillas que asaltaban constantemente como Inés Chávez, Jesús Cíntora y El Tejón que asolaban la región y que destruyeron el cable y las torres del Marquez.

Gran visión tuvo don Ezio Cusi como conocedor de la zona, descubrió que había algunos limoneros que daban buena producción por lo que hizo instalar tres huertas ubicándolas en Gámbara, Coróndiro y la huerta del Pará, con un total de 80 000 árboles y enviándose a Estados Unidos hasta 3600 cajas anuales en 1938; Ezio aplicando los conocimientos adquiridos de su padre, compra la maquinaria en Italia para extraer el aceite esencial de limón cuando no se pudiera exportar la fruta.

Lo que no pasó con el ejido colectivo fue tener personal especializado para cada trabajo (Pureco) como lo tuvieron los Cusi, lo que permitió que Cárdenas hiciera el aparcelamiento dotando de 10 hectáreas de cerril y un lote a cada ejidatario y el ganado se repartió. Dentro de los trabajadores de los Cusi que estuvieron en el área administrativa estaba Guido Orio Zanila, quien ingreso a trabajar en 1923.

En la fotografía aparece con su familia de izquierda a derecha: Arturo Orio Orozco, Juventina Oriop Zapién, Guido Orio Orozco y Guido Orio Zanola.

Hasta la próxima.

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abraham

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