TEMAS DE CAFÉ

Redacción Contextos, octubre 12, 2017

Por Rafael Morales González
Jefe de Tenencia de Gámbara

¡Tiempo al tiempo! Los buenos gobiernos y las democracias no se consolidan en 3 ni en 6 años. La civilidad, la cultura y la educación de un pueblo son factores primordiales en el desarrollo de una política incluyente y participativa.
En Múgica, nosotros, los ciudadanos, debemos participar más de las actividades políticas, no sólo en los tiempos de campaña, sino a lo largo y ancho de nuestra vida. No hace falta ser político de profesión, ni tampoco vivir de la política. Recordemos que, filosóficamente todos los seres humanos somos considerados como entes políticos. Por ende, nuestras actividades cotidianas, desde el interior de nuestras familias, deben ser encaminadas a la reconstrucción del tejido social, a realizar actividades que permitan a nuestros jóvenes forjarse metas, tener objetivos claros de superación. Los padres y madres de familia tenemos la enorme responsabilidad de formar buenos ciudadanos.
En cuanto a los profesionales de la política, sobre todo y en especial a quienes aspiren a algún cargo de elección popular en Múgica, les debería ser prioritario el formarse o prepararse, oportuna y adecuadamente, dependiendo del cargo público al que quieran aspirar. Porque no basta con querer ser; quien quiera representarnos deberá estar preparado para gobernar, pues asumirá responsabilidades que afectan directamente a miles de nuestros conciudadanos, en su desarrollo social y hasta en sus particulares oportunidades de progreso.
Toda profesión requiere de un esfuerzo intelectual. El arquitecto deberá ser perito en proyectar, diseñar y dirigir una construcción. Un maestro por su parte, deberá tener un buen método de enseñanza y estar actualizado en todo momento para ser fuente de conocimientos y de cultura para sus alumnos. Luego entonces, ¿por qué un político no ha de instruirse para poder dar mejores resultados al pueblo que le dio su confianza?
Entre los antiguos griegos destacó un importante personaje, bastante influyente, por cierto en nuestro pensamiento occidental, el cual decía que, nuestros gobernantes deberían ser los hombres más sabios del pueblo. ¡Tómenlo en cuenta!.

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