LOS HOMBRES DE CONFIANZA

Redacción Contextos, octubre 12, 2017

Por Hipólito Hernández Huerta
Cronista de Nueva Italia
Afiliado al Archivo del poder Ejecutivo del Estado de Michoacán

Con la adquisición de la hacienda de El Capirio que después se llamó Nueva Italia, los Cusi comenzaron a tener problemas por la falta de mano de obra, por lo que tuvieron que trabajar con los pocos hombres de la población, que ya se encontraba en el lugar, comenta Ezio en Memorias de un Colono lo siguiente: cuando compramos la Hacienda Nueva Italia, los únicos trabajadores que pudimos conseguir eran hombres que venían de ranchos lejanos del mismo estado de Michoacán y de Guerrero, una gran parte pintos, grandes, fuertes, muchos semisalvajes, descalzos, vistiendo ropa de manta toda hecha andrajos, más tarde vinieron de Jalisco, Guanajuato y otros estados.
Ante el crecimiento de la hacienda tuvieron que establecer otros sistemas de trabajo considerados de gran importancia, por lo que se dieron tareas de caporales y vaqueros, encargados de todo lo referente al ganado, además en lo referente al cultivo se aplicaron conocimientos en ocupaciones especificas ligadas al campo (Pureco p 271)
No solamente creció el personal encargado de las labores del campo la cual era de por si abultada sino que los Cusi Contaban con empleados de confianza con sueldos muy superiores ya que eran de mayor jerarquía y por tanto su responsabilidad era mayor, eran en su mayoría de origen extranjero y por la relación con la familia llegaron de Italia.
Estos trabajadores ocuparon cargos muy específicos en el organigrama y aquí se encontraban los administradores, posteriormente los encargados del molino de arroz, de las huertas de frutales, como el limón y los arroces, después estaban el médico, el despensero, cajeros, almacenistas, mecánicos, dependientes, pesadores, porteros, rayadores, tenderos, mayordomos, total, que tenían un sistema de organización bien detallado, lo que no se aplicó después de la expropiación en 1938, por lo que se vino abajo todo el sistema que hasta la fecha sigue teniendo problemas por la dualidad de comisiones que en lugar de beneficiar perjudican en la labor de la producción.
Lo mismo sucedió en 1903 cuando la familia adquirió la hacienda de Lombardía, por lo que tuvieron que buscar el apoyo de las autoridades consiguiendo trescientos presos rematados de la prisión de Morelia para que trabajaran en la construcción del Sifon.
Dentro de los trabajadores de confianza de la hacienda Nueva Italia y que de alguna manera dejaron familia en el lugar están: Rafael Chávez Cázares, quien fue mayordomo de la ganadería y percibía un sueldo mensual de 186.00 pesos y contratado en 1923, en la fotografía aparece con su esposa Eustolia Huante (lado izquierdo) su hijo Rafael Chávez Huante (niño lado izquierdo) e Imelda Chávez (niña lado derecho).
Hasta la próxima.

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