DE LA POLÍTICA, LOS POLÍTICOS Y DEL PUEBLO…

Redacción Contextos, octubre 2, 2017

“Creo que hay grandes estadistas en esta ciudad, y que los ha habido antaño, no menos que ahora. ¿Pero han sido buenos maestros de la virtud?”.

Platón (en el Menón)…

Por Rafael Morales González
Jefe de Tenencia de Gambara

Hablar de política no es cosa sencilla, es un tema muy controversial y relativamente incierto, dado que la política es en sí misma una fuente inagotable de opiniones, vertidas en un momento y un lugar determinado, por una sociedad que piensa de manera distinta.

Quien participe en la política, debe tener presente que, el interés general debe como de hecho es, ser superior al interés individual. Por lo tanto, la política debe ser comprendida como un medio, no como un fin; como una herramienta que el político debe utilizar para administrar con sabiduría y justicia los asuntos públicos de determinado núcleo social.

En la política, pese a la diversidad cultural, y a la profundidad del pensamiento humano, debe imperar siempre la libertad; como ciudadanos que somos de una Nación que predica y sostiene en su Carta Magna el estado de derecho, la libertad de pensamiento y de libre asociación, debemos pugnar por una sociedad más justa, donde nuestros gobernantes tengan como máxima la administración justa de los recursos públicos.

La política debería ser comprendida como un ente público, que, mediante un ejercicio demodrático permite, a través de la dialéctica la interacción de los ciudadanos y la exposición de sus ideas, ideas que representan la colectividad de los actores políticos, ideas que trasciendan y puedan llevarse a una realidad objetiva, y que, mediante el diálogo de sus expositores contribuyan al fortalecimiento de la democracia misma, a la participación activa de los ciudadanos en la resolución de los problemas sociales, a la recuperación de la confianza en la política y en los políticos… En este mismo sentido, debemos señalar que, es relativamente importante la calidad moral de los políticos, dado que, los ciudadanos o el pueblo no carecen de entendimiento para discernir las intenciones, las capacidades, las virtudes o los vicios que a cada personaje son atribuibles.

En nuestros tiempos, es de vital importancia que, los buenos políticos, porque todavía los hay, aquellos políticos que antepongan el interés público al beneficio propio, o a los intereses colectivos de una facción de su partido, actúen con transparencia, mediante un adecuado método de rendición de cuentas, que permita al pueblo el acceso a la información del gasto público, al fin y al cabo, los recursos son del pueblo, no del gobernante.

También es de suma importancia, que, en todo momento los políticos tengan presente algo, en el caso de que sean electos para un cargo público, y se trata de que no porque hayan sido electos mediante la representación de un partido político han de servir sólo a los intereses de ese propio partido.

Se debe ser institucional en la administración de un buen gobierno, tomando en cuenta a todos los sectores que gobierna, sin distingos partidistas: productores, empresarios, comerciantes, trabajadores y docentes, debiendo priorizar los recursos en materia de obra pública: escuelas, hospitales y pavimentación de calles; y en servicios básicos como agua potable, drenaje y alumbrado público; sin restarle importancia a la parte sociocultural.

Siendo así, todo pueblo respetaría y confiaría en sus políticos, quienes fortuitamente se conviertan en sus gobernantes.

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