Deja las malas costumbres o adquiere buenos hábitos en tres semanas

Redacción Contextos, marzo 20, 2017

¡Engaña así a tu cerebro!

buenos-habitos-alimenticiosEl cerebro humano tiene la flexibilidad suficiente para aceptar nuevos hábitos pero “no le gusta ceder de inmediato”, según afirma William James, psicólogo y filósofo, considerado uno de los padres de la psicología moderna. La manera que tiene nuestro cerebro de acabar cediendo es encontrar la forma de ahorrar esfuerzos al realizar esa acción que quieres convertir en hábito. Por eso tienes que darle argumentos para que lo consiga. ¿Cuántos? Precisamente 21 días repitiendo aquello a lo que quieres acostumbrarte, para que a tu materia gris cada vez le cueste menos esfuerzo hacerlo y lo convierta en un hábito consolidado.

1. Márcate objetivos… pero no demasiados
Para crear un hábito saludable se necesita motivación y voluntad, por lo que si intentas cambiar demasiadas cosas a la vez sólo te garantizas el fracaso.

2. Prepara tu entorno
Por ejemplo, si deseas crear el hábito de comer de forma saludable, ¡elimina la tentación! No tengas en casa esas patatas fritas que tanto te gustan (tampoco vale el argumento de “para poner de picar cuando vengan visitas” o cosas como los folletos con ofertas de pizza a domicilio.

Si, por ejemplo, deseas hacer deporte de manera regular, déjate a la vista la ropa o el calzado que vas a utilizar. También puedes mejorar la experiencia del momento de hacer deporte por ejemplo: escogiendo un sitio donde te guste realizarlo, preparándote tu playlist favorita para escucharla mientras corres o haces pesas… Cada pequeña cosa que hagas para reafirmar el nuevo hábito es importante.

3. Visualiza el resultado
Intenta visualizar desde el principio cómo va a mejorar tu calidad de vida cuando logres incorporar ese hábito positivo, y no dejes de recordarte por qué deseas incorporarlo.

4. Sé constante

No te permitas excepciones hasta que hayan pasado esos 21 días. Así evitarás el “efecto ovillo”: si rompes tu disciplina durante el proceso es como dejar caer un ovillo que estás intentando enrollar; un simple descuido deshace muchas de las vueltas que pasaste tanto tiempo y esfuerzo liando. Con repetición e iniciativa lograrás adquirir tu nuevo hábito.

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abraham

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