Falta de suelo para cementerios en China

Redacción Contextos, abril 6, 2015

Un estudio vaticina que los camposantos podrían quedarse sin espacio en una década

Cementerio chino.El señor Wang ha llevado unos pasteles y fruta a la tumba familiar como ofrenda a sus padres fallecidos. Con una bayeta húmeda, limpia cuidadosamente el polvo acumulado en la modesta sepultura del cementerio de Babaoshan, el más célebre de los 33 con los que cuenta Pekín y donde están enterrados algunos de los principales héroes revolucionarios. A sus 70 años, y con sus progenitores desde hace casi diez en la fosa, aún cumple estrictamente la tradición de honrar a los muertos por Qingming, el Día de Difuntos chino, que se celebró el pasado domingo. Aunque asegura que para él mismo no descarta uno de esos entierros innovadores que propone el Gobierno de Pekín: “¿Mis cenizas esparcidas en el mar? ¿Por qué no? Si fue un final digno para un líder de la talla de Deng Xiaoping, también puede serlo para mí”.

El Ayuntamiento alienta los entierros “ecológicos”, en nichos de espacio reducido, en parterres o bajo árboles

Aunque la cremación es obligatoria desde 1997 en Pekín, sus cementerios afrontan un grave problema de falta de espacio. Con una población de 21 millones de habitantes, cada año mueren entre 80.000 y 90.000 personas en la capital china. Un nuevo estudio, Informe sobre el Desarrollo Funerario de China 2014-2015, del Instituto 101 de la Academia de Ciencias Sociales, calcula que dado el envejecimiento de la población y si no se producen nuevas inversiones en suelo, los camposantos pequineses podrían quedarse sin suelo en poco más de una década.

Es un problema que comparte con otras macrourbes chinas y que ha obligado a buscar soluciones imaginativas. El Ayuntamiento alienta los entierros “ecológicos”, en nichos de espacio reducido, en parterres o bajo árboles.

Uno de sus programas más añejos es la subvención de las ceremonias para esparcir cenizas en el mar, que existe desde 1994. Aunque es la opción que Deng Xiaoping especificó para sus propios restos, apenas otras 11.876 personas la han elegido en Pekín a lo largo de las últimas dos décadas. Es algo que el Ayuntamiento quiere cambiar. Para eso ha ofrecido este año doblar su subvención, de los 2.000 yuanes (300 euros) que cubría hasta ahora hasta los 4.000 (600 euros), una cifra nada despreciable en una ciudad donde el sueldo medio es de 5.793 yuanes (870 euros). Y en lugar de hacerse cargo del traslado a la costa de solo dos familiares, cubrirá el desplazamiento de seis allegados.

“Es un sistema natural y ecológico”, presume un prospecto de la empresa municipal de entierros marinos, cuyos empleados aseguran carecer de autorización para hablar con la prensa extranjera. Según explica el folleto, la empresa se encarga de trasladar en autobús a los interesados al puerto de Tianjin, a unos 120 kilómetros al este, y también fleta el barco donde tendrá lugar el funeral. El paquete incluye un refrigerio a medio camino, un ramo de flores y un lanzamiento de palomas durante la ceremonia.

Mediante este tipo de ofertas, el Ayuntamiento espera lograr este año más de 2.000 entierros de este tipo. Su Oficina de Información apunta que el año pasado ya tuvieron lugar 1.704. Las ventajas, asegura, son muchas. El desembolso total para esta modalidad no supera los 10.000 yuanes, muy inferior al de un entierro tradicional. Solo el conseguir una tumba puede superar los 70.000 yuanes (10.500 euros), lo que sumado al coste de la ceremonia y otros gastos puede disparar el precio de la muerte en la capital por encima de los 150.000 yuanes (22.500 euros).

Aunque las bondades del reposo eterno marino se encuentran con una fuerte resistencia cultural. “El Gobierno está promoviendo alternativas para sustituir los entierros tradicionales. Están intentando cambiar las tradiciones y las costumbres en cuanto a los entierros, pero se va a requerir un plazo bastante largo, pues la mentalidad del pueblo no cambiará de hoy para mañana”, apunta el catedrático de Urbanismo Hu Gang, de la Universidad de Jinan.

La tradición china considera el sepulcro de los ancestros como un punto de conexión entre los vivos y los muertos. “Si no tienes una tumba, ¿dónde vas a ir a recordar a tus familiares?”, pregunta horrorizada Zhang, de 40 años, mientras coloca flores en la tumba de su padre en Babaoshan.

Pero incluso para eso hay también soluciones. La páginatiantang6.com ofrece “tumbas virtuales”, donde los familiares pueden honrar a sus seres queridos y practicar todos los ritos tradicionales. Diversas opciones les permiten colocarles ofrendas de incienso, velas o frutas, escribirles mensajes o abrir foros para compartir recuerdos con quienes les conocieron.

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