Enemigos del hombre oficinista

Redacción Contextos, junio 2, 2014

¿Será el alto nivel de testosterona o el ancestral descuido de su imagen lo que convierte el look de muchos oficinistas en su peor enemigo? Si no quieres hacerte acreedor a la excomunión laboral, sigue leyendo. 

 oficinistaNadie quiere convertirse en la versión reloaded de Gutierritos, nombre de la primera telenovela producida en México por Valentín Pimstein para Telesistema Mexicano, dirigida y protagonizada por Rafael Banquells, quien encarnaba a un hombre débil y sin carácter que sufría de mobbing, además que al pobre lo vestía su peor enemigo. Actualmente, el término ha cambiado a “Godínez”, una discriminatoria y gandalla referencia a aquellos hombres cuya imagen es tan desafortunada como sus costumbres laborales.

Cortarse las uñas en la oficina, guardar la mojarrita frita en el cajón del escritorio, hacer gárgaras en el baño, salir a comer con el gafete colgando como si fuera un yoyo, decir “provechito” en vez de “buen provecho”, insistir en llevar el teléfono celular enganchado al cinturón, pegar una estampita de la Virgen de Guadalupe en la computadora de la empresa, saludar a la secretaria de beso con el cachete húmedo de sudor por la trayectoria en el Metro y usar Agua de Colonia Sanborns son algunas de las prácticas que complementan los pecados vestimentarios más comunes entre los varones, quienes en su intento por convertirse en Machos Alfa de oficina olvidan que usar desodorante no disminuye su (supuesta) virilidad. Tomen nota, dear sinners…

1. NO TE PONGAS LA VERDE… Ni la roja, ni la rayada, ni la azul con amarillo. La idolatrada camiseta de tu equipo favorito de fútbol no es bienvenida en la oficina, sin importar si México llega a la final del Mundial o cualquier otro pretexto de cantina. Además de que te ves como unhooligan totonaca, este cuestionable look tiene la capacidad de vulgarizar incluso el Palacio de Versalles.

2. NO MOUSE, MICKEY. Las corbatas con estampado de Mickey Mouse, el Pato Donald, Bart Simpson y demás personajes “divertidos” son a la indumentaria masculina el equivalente a los collares de perlas en plástico rosa al guardarropa femenino: una aberración. Si quieres aprender cómo llevar corbatas propositivas en armónicos y elegantes contrastes de color, sintoniza el Canal 2 de lunes a viernes a las 10:30PM y estudia cómo lo hace Joaquín López-Dóriga. Por algo le dicen El Teacher.

3. ALÉJATE DE LA LYCRA®. Si no eres El Hombre Araña, Superman o Batman tienes prohibido ponerte meggings (leggings masculinos). Sólo si te dedicas profesionalmente al ballet tienes permiso, pero hasta los bailarines se quitan las mallitas una vez que se bajan del escenario. Desafortunadamente, en un país homofóbico y retrógrada como el nuestro, si usas mallas para ir a trabajar lo más probable es que tus compañeros de oficina te digan hasta el huevo y quién lo puso.

4. NO DAS EN EL BLANCO. Solamente los doctores, y eso porque no tienen otra opción de uniforme, se ven obligados a llevar pantalones y zapatos blancos. Pero tú, que no estás en esa situación, debes evitar a toda costa estas dos faltas. No son favorecedores, no están (¡ni estarán!) en boga y, lo peor de todo, es te harán lucir como el heredero estilístico de Dámaso Pérez Prado. No deseas eso, ¿verdad?

5. METE EL CONEJO EN LA MADRIGUERA. ¿Qué pasa por la cabeza de quienes se atreven a llegar a laborar en tank top o camiseta sin mangas? ¿Quieren presumir los frutos del gimnasio o exhibir las bondades de los esteroides? Pues bien, tenemos noticias: puedes cambiar tu actual empleo por el de cargador o “diablero” en la Central de Abasto, únicos exponentes de la raza masculina, además de los strippers, que se presentan a trabajar con esta prenda, y no por motivos de vanidad (bueno, quizá sólo un poco) sino por funcionalidad. ¿Listo para dar un giro profesional?

6. MEJOR PÉINATE, COMPRADRE. A ver, seamos claros. Ni las gorras beisboleras, ni las tipo grunge o estilo de Bob Marley pueden atravesar el umbral que va de la calle al interior de la oficina, así te desempeñes profesionalmente en el lugar más relajado, pandroso y pacheco de México. ¡Estás en un sitio de trabajo!, no en un partido de baseball o un concierto en pro de la legalización de la marihuana.

7. MOTIVO DE DESPIDO. Quiero creer que no ha nacido el hombre capaz de ir a trabajar con el peor calzado que se ha inventado a lo largo de toda la historia de la humanidad: los Crocs. Si alguien tiene la temeridad de presentarse a labora calzando estos esperpénticos zapatos, es mejor que antes de hacerlo suba su currículum a www.toditotrabajos.com y se disponga a organizar una fiesta de despedida, porque será la última vez que pisa esa oficina.

 

eluniversal

Comentarios

Comentarios

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

abraham

abraham