Homenajean con exposición a iniciadores de una tradición de Arte Tarasco

Redacción Contextos, Abril 15, 2014

  •  La muestra organizada por la UIIM, INAH y coleccionistas privados, estará disponible hasta junio, en el Museo de Artes e Industrias Populares de Pátzcuaro.

Pátzcuaro, Michoacán, a 15 de abril de 2014.- Con el objetivo de homenajear una vida de trabajo, la de don Emilio Molinero Hurtado (1920-2013) y su esposa Juana Huipe Rojas, iniciadores de una tradición de arte tarasco, fue inaugurada la exposición “Modelando la memoria”, donde el pasado se hizo presente en forma de patojos, ollas y grecas; además de revalorar un quehacer que ha representado al estado de Michoacán más allá de sus fronteras y que ahora se encuentra en riesgo de desaparecer.

La propuesta cultural, que estará disponible para visitantes y michoacanos hasta el mes junio en el Museo de Artes e Industrias Populares de Pátzcuaro, fue materializada por la Universidad Intercultural Indígena de Michoacán  (UIIM), en coordinación con el Museo de Artes e Industrias Populares de Pátzcuaro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y diversas Instituciones, así como coleccionistas privados.

La coordinadora y curadora de la exposición, Eva María Garrido Izaguirre, docente investigadora del programa de Arte y Patrimonio de la UIIM, resaltó que don Emilio fue reconocido como Gran Maestro del Arte Popular Mexicano y honrado con el premio Eréndira de las Artes Tradicionales, “llevó el nombre de Tzintzuntzan y la cerámica prehispánica recreada en sus manos, a vitrinas de museos y galerías de México y el mundo”, apuntó.

Durante la inauguración, Garrido Izaguirre explicó que la señora Juana era la heredera del oficio “la que sabía agarrar el barro”, cómo trabajarlo, a su saber hacer se sumó la pasión de don Emilio por el arte prehispánico, el que descubrió en la milpa, el que conoció a profundidad mientras trabajó en la yácatas de Tzintzuntzan: curiosidad y persistencia fueron los que llevaron a doña Juana y Emilio a reinventar la tradición; el reconocimiento del público, instituciones y artesanos hicieron el resto.

“La familia Molinero Huipe, ha contribuido para fortalecer la tradición alfarera de Tzintzuntzan, municipio que concentra en sus muros la memoria de diversas tradiciones: la Prehispánica presente en las yácatas que coronan el pueblo, la Colonia en el conjunto monumental del ex convento Franciscano del siglo XVI y la Purhépecha contemporánea, representada en el tianguis artesanal, en donde resalta a primera vista la loza blanca, la verde vidriada y la bruñida, además de figuras de popote de trigo y piezas de toda la región lacustre”, mencionó la investigadora.

Durante el recorrido por la exposición, la viuda de Emilio Molinero Hurtado recordó que el artista siempre decía, “esto es lo que yo les dejo, mi trabajo y mis moldes, otra cosa no tengo para dejarles, lo que quiero es que no se pierdan mis grecas”.

Doña Juana Huipe señaló que su esposo a los 93 años ya no podía pintar, pero las ganas de trabajar lo llevaron a idear herramientas para suplir la vista creando las “perinolas”, que son moldes y sellos prehispánicos con los que creaba piezas para saciar sus ansias de seguir trabajando.

Actualmente, doña Juana sigue creando artesanías y fomentando en su familia lo vital que resulta mantener el legado artístico; ahora su nieto a una corta edad,  ha sido merecedor de premios locales y estatales.

Por todo lo anterior, los organizadores de la muestra invitan a disfrutar de la suma de años de arduo trabajo, derroche de creatividad y amor a la conservación de tradiciones a través de la transmisión de conocimientos generacional, que nos identifican como michoacanos.

LA EXPOSICIÓN

Además de realizar un homenaje póstumo al maestro don Emilio Molinero Hurtado, se busca poner al descubierto la riqueza humana y artística de los michoacanos, como es la tradición creadora de la familia Molinero Huipe.

La exposición tuvo como punto de partida mejorar los años venideros de exhibición y venta de piezas, debido a que el número de visitantes en la región bajó considerablemente, pues desde el año de 1940 el turismo forma parte de la economía comunitaria como motor fundamental para el desarrollo económico.

La muestra cuenta con más de medio siglo de tradición, pues está constituida por piezas realizadas por don Emilio, doña Juana, su hija Mercedes y Juan, su nieto.

Algunas técnicas utilizadas en las piezas  son moldeado, decorado con engobe blanco, rojo y negro, así como bruñido.

El guion curatorial estuvo a cargo de Eva María Garrido Izaguirre, las fotografías forman parte del acervo de la familia Molinero Huipe; la fotógrafa Florence Leyret Jeune; y José Arturo Oliveros Morales, del INAH, quien realizó la investigación.

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